DERECHOS DE AUTOR

Este blog está protegido por la Ley N 1322 del 13 de abril de 1992, Derechos de Autor del Estado Plurinacional de Bolivia, que en el Título I, Bienes Intelectuales Protegidos en sus artículos 1,2 y 3, que establecen:
"Art 1.- Las disposiciones de la presente ley son de orden público y se reputan de interés social, regulan el regimén del protección del derecho de los autores del ingenio de carácter original, sean de índole literaria, artÍstica o científica y los derechos conexos que ella determina.
El derecho de autor comprende a los derechos morales que ampara la paternidad e integridad de la obra y los derechos patrimoniales que protegen el aprobechamiento económico de la misma. Además salvaguarda el acervo cultural de la nación.
ART. 2.- El derecho de autor nace con la creación de la obra sin que sea necesario registro, depósito, ni ninguna otra formalidad para establecer la protección reconocida por la presente Ley.
Las formalidades que en ella se establecen son para mayor seguridad jurídica de los titulares de los derechos que se protegen.
ART. 3.- La presente Ley ampara los derechos de todos los autores bolivianos, de los extranjeros domiciliados en el pais y las obras de extranjeros publicadas por primera vez en el país. ..."

Es por ello que en el caso que quiera compartir algún pensamiento, poema, nota etc...se le solicita nombrar la fuente y el autor.

viernes, 4 de noviembre de 2016

EL NUDO


                                                             Claudia Leslie Aguilar Rojas

Paulatinamente me rodeo de aquel mundo que me absorbe y seduce, lentamente me convierto en una compañera inseparable de aquellos que aman tanto como yo, las letras y la poesía. Admito que en cualquier momento podríamos enamorarnos de la locura. 

Me detengo y observo la vida. Cuantas veces, feliz, transité  sobre caminos sinuosos donde mis musas piadosas de la inspiración me observaban y continuamente me susurraban al oído; a sabiendas de que dejo de ser, de existir; si no escribo.

Hoy sobrevivo a un silencio absoluto. Las musas llevan varios días calladas, absortas en un espacio vacío que me doblega. Vacilan, dudan y piensan. Una musa que piensa ya no es una musa, se ha convertido en un nudo.

Y no en aquel nudo que se enmaraña en el problema dentro de un relato literario, no. No, no aquel nudo que contiene la historia. No.


Se han convertido en nudos que recorren mi garganta y cierran mis oídos. Que estrujan mi alma y se insertan dolorosas en mi vientre ardiente. Que revolucionan y crían raíces en mi estómago vacío provocando la nausea. Y entonces aquel nudo se reduce inexplicablemente a fantasmas lejanos que no consigo alcanzar y aquella nausea quiere vomitar palabras, ideas, pero yo solo escucho el silencio. Un silencio abrumador y desesperante. Vacío.

He contenido mis musas en un vaso.

Están atrapadas para mí; pero ahora debo ir por ellas, ya que ellas no pueden venir por mí.

Ha iniciado el dilema, si las dejo en libertad, volarán y no sabré donde están; pero ahora sé que ellas siempre podrán volver a mí y susurrarme al oído. (Son eternamente mías, tanto como yo les pertenezco). Debo aceptarlo, aunque con ello vomite mis entrañas. O debo acostumbrarme a buscarlas del modo más tradicional, rompiendo las reglas humanas.

No hay musas prisioneras que hablen de poesía. No hay musas cautivas que hablen de amor; ni sonrían.

Hoy el telón ha caído. He levantado el vaso. 

Estoy irremediablemente pérdida.









domingo, 19 de junio de 2016

EL DIA DE MI MUERTE


                                           Claudia Leslie Aguilar Rojas


Si me preguntaran que quiero el día que yo muera, les diré que si van a ir a despedirme, los esperaré con un café caliente, o un café irlandés, un vodka para calentar el frío de la noche y no llorar las despedidas.
Les diré que no quiero flores, ni rosas hermosas, porque considero que ese es solo un negocio que se inventó la floristería para ganar a costa de los muertos que ya no pueden oler nada en esta vida.
Les pediré que por favor no me despidan con formalismos; ni  trajes grises; ni sombríos, no quiero nada de vestidos de color negro triste y desolado.

Porque segura estoy que en aquel preciso momento mi espíritu  ya se habrá preparado para la transmutación final y será tan libre como el viento tibio.
Quizás yo los observe detenidamente detrás del velo de la muerte física, entonces los esperaré para despedirnos con un color que amalgame todos los colores, los esperaré vestidos de un traje blanco.
Y si así van, creeré que comparten conmigo mi momento más trascendental y mi búsqueda de la luz eterna.
Eso porque yo también pediré partir de blanco en cuerpo físico, porque segura estoy que al cruzar la línea inicial divisoria , mi alma y mi espíritu estarán invadidos con certeza de aquel  color blanquecino.

Les pediría que no hablen en susurro; si no que recuerden mis mejores momentos de vida, que se echen un cuento, que alaben a la vida, que no pierdan un minuto llorando mi partida.
Quizás yo haya previsto para entonces, un poco de diversión y poesía, un poco de música para mi despedida.
Por favor, no susurren, no vistan de negro, no me lleven flores; pero si al final de cuentas algo quieren llevar entre las manos, entonces agradecería un buen libro. Y no se sorprendan, ya que el libro no es para mí, yo no tendré tiempo de leerlo en esta vida. Es para aquellos que quedan.
Un buen libro o un pequeño presente de consuelo para aquellos seres vivos que tendrán que vivir con mi ausencia y que compartieron conmigo muy de cerca esta vida. Un buen libro para mi hijo, para mi hermana, para mi familia, o para quien esté devastado por mi partida, algo que le sirva a él o ellos a entender que no hay motivos para la muerte, sino que la muerte es el motivo: el motivo para ascender.
Eso, es lo que yo les pediría, para el día que tenga como todos... que partir.


 No lloren, no susurren, no vistan de negro, no me lleven flores..solo alaben la vida y no pierdan tiempo en llorar mi partida.

Despídanse a sabiendas de que al otro lado,  absolutamente todos llegaremos un día. Yo solo estaré preparándome para esperarlos cuando a ustedes les toque transmutarse también,  como parte del destino final y liberarse del peso de morar en un frágil y débil cuerpo, esclavo en esta vida.